Etorkintza

El mundo a pedales por la salud mental

Nov 24, 15 El mundo a pedales por la salud mental

La vida de Juan Rodríguez es una sucesión de viajes, retos, éxitos y fracasos. Su última aventura se encuentra entre los últimos, pero solo a medias. Se había propuesto recorrer los alrededor de 20.000 kilómetros que separan Santiago de Chile de Alaska en bicicleta, pero ni siquiera llegó a salir de Sudamérica. Un paquete demorado dos meses, un perro y compañero de viaje que murió atropellado -«lo asesinaron», asegura-, las lluvias y hasta una rotura de clavícula impidieron que llegara a su destino. Aunque el viaje de Juan Rodríguez, en realidad, es otro.

A este avilesino de 48 años le diagnosticaron hace 35 un trastorno bipolar contra el que lleva luchando todo este tiempo, y una de las mejores herramientas ha resultado ser el deporte. «Hacía triatlón, y me di cuenta de que era bueno», cuenta. El punto de inflexión llegó cuando conoció la historia del ‘Capitán Pedales’, Juanjo Alonso, un madrileño que a principios de los 90 se convirtió en el primer español en dar la vuelta al mundo en bicicleta. «Lo tomé como modelo, pero no simplemente para hacer lo mismo, porque para mí dar la vuelta al mundo no era el objetivo, sino el medio», explica.

Si el triatlón le ayudaba a conseguir una mayor estabilidad mental, quizás un reto mayor y más largo en el tiempo lograse mejorar los resultados. Desde entonces se dedicó a mejorar su condición física y a ahorrar el dinero necesario para poder subsistir los meses que estuviera viajando. Su primera etapa fue Estambul-Nepal, y tampoco logró completarla. En la ciudad de Erzurum sufrió una crisis que le obligó a regresar a España. «La poca capacidad que tenía la empleé en volver a casa», recuerda. Pero no se dio por vencido. Estaba seguro de su proyecto y decidió seguir intentándolo.

Después de eso rodó por la Patagonia, de Mahón a Marrakech y de Mahón a Suecia antes de embarcarse en la gran ruta que habría de llevarle de sur a norte del continente americano. El último viaje, en el que ha invertido 30 meses, le ha dejado secuelas físicas, cansancio y decepción. Tanta que, al menos en dos años, no quiere ni oír hablar de viajar, sino de volver a una rutina a caballo entre Asturias y Menorca, en cuyo aeropuerto trabaja como fijo-discontínuo algo más de la mitad del año.

¿Han servido para algo todos estos viajes? Juan Rodríguez asegura que «como terapia funciona». Pedalada a pedalada, ha logrado controlar en gran medida su enfermedad mental, aunque ha sido a costa de su físico. La bicicleta le ha hecho ver que es capaz de salir al paso de situaciones límite, y de resolver las dificultades, le ha ayudado a mantener el equilibrio, aunque no haya sido un camino de rosas.

Una nueva compañera

En su último viaje, además, ha ganado una compañera, una perra argentina que se ha traído consigo. Se la encontró en un camping de Potosí, completamente desnutrida, llena de heridas y con la mitad del cuerpo calvo. «Después de varios días vi que nadie iba a hacer nada por ella, así la cogí y la llevé al veterinario», relata. A base de cuidados comenzó a recuperarse, y a viajar con él en un remolque que había construido para su perro fallecido, ‘Piquiñín’. La bautizó como ‘Sarnosa’, porque «eso es parte de su historia, que no conviene olvidar», y se la trajo a España, donde le acompaña casi en cada uno de sus pasos.

Él aún se recupera de la fractura de clavícula que sufrió en Argentina, después de que una moto le embistiera por detrás y le dejara «tirado» en el arcén sin poder apenas moverse. Consiguió pedir ayuda gracias a un teléfono de asistencia en carretera y decidió poner punto y final a su accidentado periplo americano en el que ascendió a más de 5.000 metros de altura, conoció a gente maravillosa, a gente «mala», y pudo experimentar emociones únicas.

Ha rodado ya sobre 18 países de tres continentes, todo como parte de una terapia personal y de un proyecto más ambicioso, que busca visibilizar las «enfermedades invisibles», las mentales, concienciar a la gente y contribuir a que la sociedad sea más sensible y colabore en la integración de personas que, como Juan, trabajan duro para superar sus propias dificultades.

Vía: www.elcomercio.es

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies