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La última memoria que pierde el paciente con demencia es la afectiva

Abr 11, 17 La última memoria que pierde el paciente con demencia es la afectiva

Los neurólogos Carlos Vilar y José Tatay impartieron en el Hospital Nisa Rey Don Jaime de Castellón la conferencia ‘La enfermedad de alzheimer: síntomas, familia y cuidados’ dentro del Aula de Salud que ofrece de forma gratuita la Fundación Hospitales Nisa.El doctor José Tatay Ramírez es médico especialista en Neurología. Miembro numerario de la Sociedad Española y Valenciana de Neurología (SEN) y del grupo de enfermedades cerebrovasculares de ambas sociedades. Expertos en alzheimer, Parkinson y la patología vascular cerebral.

¿A qué edad se considera que un paciente sufre enfermedad de alzheimer precoz?
La enfermedad de alzheimer de comienzo precoz se considera aquella que ocurre antes de los 65 años (entre los 30 y los 64 años).

¿Es hereditaria?
Es hereditaria entre el 1% y el 5% de los casos y se transmite de forma autosómica dominante, manifestándose habitualmente de forma precoz, antes de los 60 años. El 95-99% de casos de enfermedad de alzheimer NO son hereditarios. Sin embargo, sí que hay una agregación familiar. Esto significa que es más frecuente que una persona presente la enfermedad si dos familiares de primer orden la han padecido, pero no existe una certeza evidente de que esto vaya a ocurrir, ya que, como hemos comentado, no es una enfermedad hereditaria en la gran mayoría de los casos.

¿Qué es la memoria afectiva y por qué una persona con alzheimer conserva este tipo de memoria pese a perder completamente la memoria cognitiva?
La memoria afectiva es un sentimiento con una carga emocional que reaparece cada vez que se recuerda una experiencia previa significativa. Inicialmente se pierde la memoria inmediata y reciente, la memoria episódica o la memoria semántica; posteriormente se pierde la memoria remota o antigua (recuerdan mejor lo ocurrido hace años que lo reciente); pero la última memoria que se pierde es la afectiva. El paciente no puede recordar que esa persona que le cuida es su hija, pero le genera una sensación de tranquila y seguridad (es un rostro ‘amigo’). Los pacientes de alzheimer pueden sentir emociones pese a que debido a la enfermedad hayan olvidado el motivo que las causó. Por eso, es fundamental que los familiares y los cuidadores aprendan a comunicarse con el paciente, para inducirles emociones positivas (caricias, abrazos, conversaciones o gestos amables).

¿Qué cuidados debe aportar la familia del paciente y qué apoyos van a necesitar todos los miembros de esa familia?
Es fundamental ofrecer al paciente pautas y ejercicios de estimulación cognitiva que debe realizar a diario bien en su domicilio, en un centro de día o en talleres de memoria. Dicha estimulación cognitiva se ha demostrado que es muy eficaz y ayuda, junto al tratamiento médico, a frenar la progresión de la enfermedad. Conforme progrese la enfermedad, la pérdida de autonomía y el grado de dependencia será mayor, por lo que el cuidador se convierte en una pieza clave en el cuidado del paciente. Sin embargo, el cuidado de un familiar con demencia es estresante y puede favorecer la aparición de cuadros de ansiedad, insomnio o depresión. Existen diversos tipos de intervenciones con el objeto de disminuir la sobrecarga del cuidador; disminuyendo los trastornos de conducta del enfermo, mejorando su autonomía, recurriendo a centros de día o a terapia psicológica. La asistencia a los pacientes con enfermedad de alzheimer no se debe limitar a su diagnóstico y tratamiento farmacológico, sino que debe abordar el apoyo y la información sobre la evolución, síntomas que van a aparecer y forma más adecuada de manejarlo, evolución, diferentes tratamientos y otros aspectos de la enfermedad, como la capacidad del paciente para conducir, tomar decisiones o manejar su patrimonio.

¿Hay alguna forma de establecer un diagnóstico precoz y se puede frenar?
Hoy en día disponemos de diferentes exploraciones que nos han ayudado a establecer el diagnóstico en fases muy precoces de la enfermedad. En primer lugar es fundamental una buena historia clínica recogiendo datos sobre los antecedentes familiares del paciente, los síntomas que presenta, desde cuándo aparecen, cómo ha ido evolucionando dicha sintomatología, si se asocia a alguna otra situación (estrés, ansiedad, síndrome depresivo,…), etc. A continuación se realizará un estudio neuropsicológico pormenorizado que nos va a dar mucha información (si sigue un perfil neuropsicológico típico de una demencia o bien corresponde a los fallos de memoria propios de la edad, grado del deterioro cognitivo, si presenta un perfil cortical o subcortical,…) y también se pueden realizar pruebas de neuroimagen (TAC o RMN cerebral). Con dichas exploraciones se puede establecer el diagnóstico de demencia, pero en los casos dudosos, se puede establecer el diagnóstico con una sensibilidad cercana al 90% mediante la determinación de la proteína TAU y beta-amiloide en el líquido cefalorraquídeo, o bien con pruebas de medicina nuclear como el PET-amiloide.

Vía: www.elmundo.es

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