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Los jubilados que cuidan a los cuidadores

May 08, 13 Los jubilados que cuidan a los cuidadores

El aseo, la alimentación, la medicación, las tareas domésticas. ¿Es posible sofocar el estrés que ocasiona la atención diaria de un enfermo dependiente? En La Rioja hay familias que lo consiguen zambulléndose en las aguas termales de Arnedillo, gracias a un programa pionero y gratuito novedoso. Los ‘ángeles’ que están detrás de esta iniciativa que les proporcionan las dosis de salud necesarias para seguir adelante no son ni marcas patrocinadoras ni organismos al uso: son en realidad los jubilados de la Unión Democrática de Pensionistas (UDP) de La Rioja.

Ellos se encargan de sacarles un fin de semana de su entorno diario para llevarles al idílico escenario del balneario de Arnedillo. Su presidente, Saturnino Álvarez, explica que el programa se lleva a cabo gracias a la aportación del 0,7% para fines sociales y con el objetivo de facilitarles un lugar de descanso desde el viernes hasta el lunes al mediodía, un tiempo durante el cual la misma asociación se encarga de atender directa o indirectamente (a través de estancias en residencias) al familiar dependiente. «La idea clara es que el cuidador debe cuidarse», explica Álvarez.

La iniciativa ofrece sobre todo la oportunidad de disfrutar, relajarse entre chorros, masajes, baños. Pero también reciben un cuidado apoyo psicológico y les ayudan a sacar fuera la tensión que llevan acumulada a través de talleres creativos. Uno de ellos: el de risoterapia. «Yo siempre me he reído mucho y no tuve ningún problema, pero a más de uno le costaba y se cortaba», afirma, sincera, Belinda, una de las participantes, que tiene a su cargo a sus padres, de 92 y 94 años. Su experiencia fue para no olvidar, como un regalo que un buen día le tocó. Su psicóloga ya le venía diciendo que necesitaba descansar, «pero cómo iba a dejar a mis padres solos», se pregunta. «No tenía nada que ver cómo estaba cuando llegué el viernes a cómo salí el lunes por la mañana. Me encontraba al límite, sin fuerzas, y volví reconfortada, con más autoestima, más relajada por los baños termales y hasta reconciliada con mi marido». «Lo dejé solo cuando decidí ir con ellos y hasta llegar a Arnedillo nunca supe reconocer lo generoso que ha sido conmigo», explica.

No tenía nada que ver cómo estaba cuando llegué el viernes a cómo salí el lunes por la mañana.

El cuidado físico es fundamental, pero lo más importante, señala Virginia Jiménez, trabajadora social de UDP, es que la persona sea consciente de que necesita ayuda. «Se trata de mimarles, darles determinadas herramientas para que aprendan que tienen que estar física y mentalmente bien para poder ofrecer un buen cuidado. y de que se den cuenta de que ellos también tienen derechos. Por ejemplo, derecho a tener tiempo para ellos y contar con ayudas».

Tirar de amigos y vecinos

Arnedillo es un buen detonante para relajarse, porque baja el estado de estrés y afloran los sentimientos: «Hay usuarios», prosigue Virginia, «que se han dado cuenta de que lo llevaban mal porque no habían sido capaces de darse cuenta de que necesitaban pedir ayuda. Tienen asumido que el enfermo es suyo».

En estas sesiones se les ayuda a entender que deben tomar las riendas de su vida y también cambiar estereotipos: «Deben buscar otro tipo de alternativas, sobre todo cuando hay situaciones de estrés tan largas en el tiempo. El primer paso sería sin duda el centro de día, un recurso que no suele ser muy utilizado, la asistencia a domicilio y las estancias temporales en residencias, pero también es importante», remarca la asistenta social, «llevarse bien con los vecinos». «No hay nada malo en tirar de los amigos o vecinos», advierte.

Según la Unión Democrática de Pensionistas, cada vez hay más casos de maridos o mujeres que cuidan de su pareja. Conocen ejemplos de cuidadores de 86 y 87 años, que están cuidando del otro con la misma edad o incluso más.

Pero lo mayoritario es la ‘generación sandwich’, el tramo de los 40-50-60 años, que cuidan de los nietos, cada vez más de los hijos y también de sus padres.

Vía: www.larioja.com

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