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Cuidar al cuidador sin que le cueste un euro

Ago 16, 16 Cuidar al cuidador sin que le cueste un euro

Conocimientos para cuidar a un familiar enfermo, a un familiar mayor. Conocimientos para cuidarse sin que cueste un euro: nada el curso, nada el transporte, nada el desplazamiento, nada tener una persona que cuide al familiar mientras recibe el curso. Es la esencia del programa Ayuda a la Dependencia y Atención a los Cuidadores (ADAC) impulsado por la Escuela Superior de Ciencias de la Salud (ESCS) del TecnoCampus de Mataró, conjuntamente con el Consorcio Sanitario del Maresme y la Fundación el Maresme Pro Personas con Disminución Psíquica que ha contado con la aportación de 27.000 euros de la Obra Social de “la Caixa”.

La doctora Carme Rosell, jefa de estudios de la ESCS explica que el programa nació de la inquietud de enfermeras y enfermeros que conocen las necesidades en un momento en el que la crisis ha agravado los problemas de las personas con dependencia en domicilio. Algunas personas han tenido la necesidad de asumir el cuidado de familiares sin tener conocimientos suficientes en procesos que a veces son muy complejos y muy difíciles.

El programa une las necesidades de los cuidadores con las oportunidades a los estudiantes de enfermería, el grado tiene créditos de reconocimiento académico que pueden hacer en actividades de acompañamiento.

“Se puede ayudar en muchas situaciones muy difíciles en los domicilios, los cuidadores necesitan mucho apoyo y pueden compartir sus experiencias.”

En la primera edición, hace tres años, con ayudas de la Obra Social de “la Caixa” de 46.000 euros, el Tecnocampus organizó cinco talleres los sábados en los que además de la formación estructurada prevista (algunos en los laboratorios de simulación) las enfermeras enseñaban a la carta lo que pedían los cuidadores que asistían ese día, como poner una sonda, como se da alimentación por sonda nasogástrica fueron algunas de las peticiones. Algunos talleres se centraban en la gestión emocional.

El programa se ha repetido este curso con dos talleres más, incluyendo uno de recursos sociales. “Es infinito el agradecimiento que recibes de ellos, se puede ayudar en muchas situaciones muy difíciles en los domicilios, los cuidadores necesitan mucho apoyo y pueden compartir sus experiencias”.

Carme Rosell insiste en que se asume mucha atención a domicilio de las personas con dependencia por la falta de plazas para personas mayores en residencias públicas, en las que en algunos casos los tiempos de espera superan los cuatro años y no solo eso, sino que la atención domiciliaria tampoco puede atender toda la demanda existente y en las familias hay falta de conocimientos básicos, incluso de movilizaciones o aspectos básicos de nutrición y lo más importante es que el cuidador se siente solo y en ocasiones no sabe si lo que hace lo hace bien o mal.

El cuidador siente mucha soledad, el hecho de no poder salir a comprar, ir a la peluquería, tomar un café con alguien, la vida social desaparece y en muchas ocasiones los cuidadores son personas mayores, quien cuida a ancianos de ochenta y tantos tienen ya cincuenta y muchos”, cuenta.

Vía: www.lavanguardia.com

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