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La estimulación cognitiva y física eficaces contra la demencia

Dic 31, 13 La estimulación cognitiva y física eficaces contra la demencia

La estimulación cognitiva y física consiguen ralentizar la evolución de la enfermedad de Alzheimer, según ha asegurado el director médico del Instituto de Rehabilitación Neurológica de NeuroMadrid, Luis Gangoiti, en el II Encuentro de Sanitas para Familiares de Enfermos con Alzheimer.

Y es que, gran parte de la población geriátrica tiene problemas por déficit de movilidad, algunos derivados de la propia ancianidad que, además, pueden verse empeorados cuando las personas tienen una alteración cognitiva, como es el caso de la enfermedad de Alzheimer. “Esto les produce limitaciones en la realización de actividades de la vida cotidiana, sobre todo las transferencias (ponerse de pie desde la posición de sentado), la marcha o incluso subir y bajar escaleras”, ha puntualizado.

Por ello, a su juicio, es necesario en estos pacientes la realización de programas de ejercicios de tipo aeróbico sencillos, realizados en un medio seguro, normalmente supervisados por su familia o por algún terapeuta entrenado, pero siempre basados en rutinas específicas, no variando el lugar de entrenamiento, ayudando mediante órdenes verbales o ejemplos visuales y reduciendo así la sensación de angustia durante el ejercicio.

“En los casos en los que se trata de un enfermo frágil, se suelen utilizar programas de tipo aeróbico más complejos e, inclusive, pueden hacerse en centros especializados en rehabilitación neurológica, programas de realidad virtual que son altamente específicos”, ha comentado el experto, para recordar que el inmovilismo se previene con ejercicio físico.

Sobre los beneficios de los programas específicos, Gangoiti ha asegurado que lo primero es evitar complicaciones a todos los niveles y prevenir problemas de tipo circulatorio y cutáneo, como las trombosis, los tromboembolismos pulmonares o las úlceras por presión. Y ,desde el punto de vista cognitivo, la realización de una rutina de ejercicios puede ralentizar su empeoramiento cognitivo.

“Desafortunadamente no existe ningún tratamiento que cure la enfermedad de Alzheimer, pero está demostrado que la estimulación cognitiva y física de este tipo de pacientes, sobre todo en fases tempranas, hace que el curso de la enfermedad se ralentice”, ha recalcado.

La figura del cuidador

Por otra parte, el director médico de los Servicios de Neurología y Neurofisiología del Hospital Sanitas La Zarzuela, Ventura Anciones, ha comentado que el cuidador de un paciente con Alzheimer no es sólo el que asiste a un enfermo crónico en sus problemas orgánicos, en su lentitud, en su inestabilidad o en su incontinencia, sino que, también, es alguien que sale al encuentro de un cerebro que no tienen memoria, que no encuentra las palabras, en el que la mente está devaluada.

En este sentido, el experto destaca la relación entre ‘curar’ y ‘cuidar’ como términos “anudados”. Así, continúa, en el siglo XIX el ‘curar’ estaba relacionado con el profesional médico, mientras que los ‘cuidados’ estaban destinados a los servicios de enfermería. “No obstante, desde el siglo XX, con lo avances de la ciencia, se tratan muchísimas enfermedades y se curan menos, lo que ha hecho que el número de pacientes crónicos haya aumentado de manera geométrica”, ha apostillado.

Dicho esto, el especialista ha lamentado que actualmente sea difícil conjugar “diariamente” las exigencias de un paciente dependiente con una persona que tiene que trabajar, viajar, que tiene una familia y que no tiene una casa adecuada para un paciente de estas características.

“Ha cierto nihilismo en nuestro tiempo. El ser humano es ahora hijo y nieto de una tecla y no de una emoción o de una percepción”, señala a la vez que recuerda: “La ciencia y la técnica le han ido ganando terreno a la filosofía, lo cual es muy grave, porque la filosofía es una totalidad, y la ciencia y la técnica son parcialidades”, ha señalado Anciones.

Sobre cómo quisiera ser tratado por un cuidador en caso de necesitarlo por estar aquejado de Alzheimer, ha reconocido que pediría que fuera “tanto inquilino como musa, que me trajera los olores infantiles. Le pediría que fuera sensible y cercano. Que tuviera capacidad compasiva y que me diera la mayor autonomía posible. Cuidar también es invitar a que el otro conozca su vulnerabilidad, es responsabilidad, compañía y crear estructura y entorno”.

Vía: www.medicinatv.com

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