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Ocho de cada diez cuidadores son mujeres

Sep 26, 17 Ocho de cada diez cuidadores son mujeres

El cuidado de la demencia en Cantabria. ¿Estamos a la altura del reto?’ es el título de un curso que se desarrolla en la sede de Laredo de los Cursos de Verano de Universidad de Cantabria (UC). Codirigido por Pascual Sánchez, FEA Neurología del Hospital de Valdecilla, y Carmen María Sarabia, profesora ayudante de la UC, el seminario pretende profundizar en el abordaje integral de las demencias así como en los últimos avances en su diagnóstico.

Ana María González es trabajadora social del Centro de Salud de El Sardinero y ha participado en el curso para hablar del proceso que atraviesan los cuidadores de enfermos con demencia, cuáles son las diferentes necesidades que se les plantean a lo largo de ese proceso y también de los diferentes tipos de intervención social a cuidadores que se están prestando en estos momentos.

“Me encuentro todos los días en mi consulta cuidadoras que llegan desorientadas, cansadas y con sentimiento de soledad ante la enfermedad”

Bajo su punto de vista, “aún nos queda mucho camino” a la hora de atender a los cuidadores. “Yo llevo treinta años trabajando en esto y creo que en los últimos años, a raíz de la aprobación de la Ley de Dependencia, se ha avanzado mucho pero aún así, me encuentro todos los días en mi consulta cuidadoras que llegan desorientadas, cansadas y con sentimiento de soledad ante la enfermedad”.

La trabajadora social habló en femenino y recordó que los estudios demuestran que “ocho de cada diez cuidadoras son mujeres entre 45 y 65 años”. Se mantiene, por tanto, el perfil que “prácticamente no ha variado en los últimos años”, dijo. “Estamos hablando de un cuidado permanente durante seis u ocho años; eso condiciona la vida de esa cuidadora”, insistió.

González habló de la patología del cuidador, una serie de síntomas entre los que se encuentran la afectación psicológica como “no ser capaz de identificar los problemas propios y estar siempre en disposición de atender las de la persona dependiente”. Cuando llegan al Centro de Salud las personas cuidadoras “se rompen porque ya no pueden más”, explicó, y recordó que “en muchas ocasiones se genera una problemática familiar” y, en última instancia, “su salud física se ve afectada porque son mucho más vulnerables”. Además, aseguró que, en muchas ocasiones, las cuidadoras se niegan a dejarse ayudar y “eso es síntoma de su patología”.

Durante el monográfico también se abordó la cuestión relacionada con la toma de decisiones a la que se enfrenta, en muchas ocasiones, la persona cuidadora, como por ejemplo, tener que llevar al familiar con demencia a un centro de día o a un centro asistencial. Sobre esto, la profesora contó que “los recursos sociales de apoyo existen y eso no significa que el cuidador abandona a su familiar” e insistió que “son precisamente eso, recursos que ayudan a seguir cuidando al enfermo”. “En muchas ocasiones hay que tomar esa dura decisión y yo suelo trabajar con las cuidadoras ese asunto porque las cuidadoras siguen dando afecto, cariño, siguen cuidando hasta el final de la vida incluso cuando el enfermo ingresa en una residencia”, concluyó.

Vía: www.noticiaspress.es

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