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Reflexión sobre la salud mental en la infancia

Feb 16, 16 Reflexión sobre la salud mental en la infancia

Las necesidades mentales de los hijos pueden no ser tan obvias ni evidentes ante los ojos de los demás. Una buena salud mental permite a los niños pensar claramente, desarrollarse a nivel social, aprender nuevas habilidades, potenciar aptitudes para la vida, lograr una imagen positiva de sí mismos, establecer relaciones satisfactorias con amigos y otras personas; significa aprender destrezas sociales saludables, enfrentar de manera adecuada los problemas, desarrollar relaciones interpersonales y vínculos afectivos seguros, expresar de manera adecuada emociones e interactuar con otros apropiadamente.

La salud mental tiene que ver con la manera en la que la persona logra armonizar sus deseos, anhelos, habilidades, ideales, sentimientos y valores, se evidencia en la capacidad de considerar los sentimientos e intereses de otros, vivir en comunidad, confiar en los demás, reconocer que por el hecho de ser diferentes, los otros no son enemigos ni representan un peligro para vivir.

Existen estrategias e intervenciones eficaces y rentables de promoción, protección y establecimiento de la salud mental. En las familias, escuelas y en la comunidad, se debe garantizar a los niños, lugares seguros dónde vivir, compartir y jugar; gozar de una alimentación balanceada y saludable; disfrutar del amor, cariño, protección, orientación y consuelo por parte de sus cuidadores y familiares; interactuar con otros niños de su edad; reconocer sus habilidades personales para identificar y seguir sus propios intereses; reconocer, expresar y comprender sus propios sentimientos; recibir una disciplina firme y contundente, sin ser severa ni abusiva.

Como sociedad, debemos contar con estrategias para la prevención, tratamiento y recuperación de los padecimientos que afectan la salud de los adultos cuidadores y responsables de los niños, para garantizar la misma en los más pequeños de la familia.

Los padres de familia deben saber cuidar de sí mismos; las gestantes deben alimentarse bien, hacer ejercicio regularmente, evitar consumir sustancias tóxicas como drogas o alcohol, gozar de una adecuada relación con su pareja, mantener buenas relaciones interpersonales y con familiares cercanos. Los padres deben ofrecer una paternidad acogedora, responsable, sensible, que facilite el desarrollo de las relaciones entre padres e hijos y entre cónyuges; prestar particular atención a los niños más vulnerables, como prematuros, en condición de discapacidad, nacidos en familias conflictivas, refugiados, víctimas directas o indirecta de actos de violencia o abusos, ocurridos al interior de la familia o el entorno donde se hallan inmersos

Como sociedad, debemos contar con estrategias para la prevención, tratamiento y recuperación de los padecimientos que afectan la salud de los adultos cuidadores y responsables de los niños, para garantizar la misma en los más pequeños de la familia. Es imprescindible que los niños sean contemplarse como unidades Bio-Psico-Sociales y sociales, como un todo, no como aspectos aislados, fraccionados o parciales, en contextos familiares, sociales y académicos que deben ser inseparable para ellos.

Vía: www.lanacion.com

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